Palabra de Angel vuelve
los ojos a los grandes conceptos de simbolismo bíblico y propone
una original alegoría, tratada según un sentido de ritmo
arraigado en la
vigorosa expresividad
corporal, la danza, la música, la poesía y el canto operístico.
La obra nos muestra la vuelta a la tierra del mensajero de Dios que ha
de actuar sobre
la condición
humana que se derrumba en un mundo lleno de materialismo y falta de amor.
El Angel anuncia que los hombres no volverán a procrear hasta que
no cambien
su actitud. Y propone
un proceso de ritos y ceremonias cotidianas, tratados a la inversa, que
llevan al hombre a su estado original de integridad. Este argumento será
el
hilo conductor de
los personajes, un hombre y una mujer que se mueven en una suerte de danza
frenética, de despojamiento de todo el materialismo acumulado y
de
transformación
en fervor humano lo que solo es fervor carnal.